El perdón
¡Qué difícil es perdir disculpas! A veces nos cuesta por orgullo, otras por vergüenza, casi siempre por miedo a la reacción al otro. Nos cuesta reconocer que nos hemos equivocado, pero más pedir perdón. ¿Y no es acaso una liberación? ¿No te sientes mejor cuando lo haces, como si te quitaran un peso de encima?

