LA ESCUELA (microcuento)
La de aquella mañana no había sido una pelea como las otras, ese día tenía más arañazos de la cuenta. Durante el recreo, solía pelearme con adversarios de todo tipo. Aunque me decía una y otra vez que tenía que dejar de hacerlo, cada día volvía a repetirse la misma escena.
Cuando llegué hasta la puerta del colegio, siguiendo al último niño, la maestra se paró ante mí y volvió a mandarme a casa. Estoy seguro de que si no hubiera estado tan magullado me hubiera dejado entrar en la clase de matemáticas, aunque yo sólo fuera un perro mestizo.
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