Salí con tiempo de casa, pero, como es de esperar en estos casos, me falló el bus. Tuve que coger otro (cuyo recorrido era más largo) y hacer el último tramo a pie, corriendo ante la mirada sorprendida de la gente. Imagino que no todos los días se ve a una chica arreglada intentando batir el record mundial de “200 metros tacones”.
Llegué con mis tobillos y pies sanos a la sede de la Asociación de Jóvenes Empresarios granadinos. Aunque pasaban 5 minutos de la hora indicada, el acto todavía no había comenzado. Los camareros preparaban los canapés y la gente formaba grupitos. Yo me sentía tremendamente sola y observada. Cogí el móvil y llamé a Giuseppe. Aún tardaría un rato en llegar.
Nos hicieron pasar a todos y las cámaras empezaron a grabar. Yo no paraba de mirar nerviosa hacia la puerta. ¿Y si nos daban un premio y Giuseppe no llegaba? Toda la idea del proyecto era suya, yo apenas tenía unas nociones. ¿Cómo iba a enfrentarme sola a toda esa gente tan puesta, a esos delegados, jefes, etc, que con tanto (y aburrido) protocolo se saludaban cada vez que uno iba a tomar la palabra?
Finalmente, llegó a tiempo, en todos los sentidos: a tiempo de tragarse discursos soporíferos y electoralistas; a tiempo de ver como la presentadora leía mal el nombre de nuestra hipotética empresa; a tiempo de comprobar que siempre se apuesta sobre seguro y entre los finalistas no había ningún proyecto nuevo, todo eran empresas ya implantadas.
Está bien: 3000 euros no dan para mucho. Pero que se lo dieran a una empresa ya establecida, que entre los finalistas no hubiera ni una sola empresa que lo necesitara para comenzar su negocio, me pareció indignante.
Esto nos pasa por idealistas. Todavía pensamos que las cosas podrían ser justas, y cuando nos topamos ante estas cosas, nos hierve la sangre.
De todas formas, lo volveremos a intentar. Puede que algún día las cosas cambien y se les den oportunidades reales a las personas emprendedoras con pocos medios económicos para empezar su empresa.
Pero anoche nos fuimos rápidamente, sin probar los canapés.